José Duato, presidente científico del CEDI 2010, aboga por enseñarla desde la escuela, porque “es tan importante como saber leer y escribir”
Desde la presidencia del Comité Científico de este III Congreso Español de Informática, José Duato se ha empeñado en defender el prestigio de la profesión para que sea atractiva a los ojos del alumnado juvenil que se plantea la elección de carrera. Y también en remarcar su apuesta por algo tan imprescindible como “incrementar la transferencia de conocimiento del mundo académico al empresarial”. La informática es una herramienta tan útil y fundamental para la vida cotidiana, remacha, que conviene aprenderla desde los primeros escalones educativos.
–¿Qué nos ha dicho este CEDI 2010?
–Ya desde la conferencia inaugural se constató el diagnóstico esperanzador para el mundo académico, pero también la crisis a nivel comercial, que obliga a buscar nuevas soluciones y tipos de aplicaciones que despierten el mercado. La investigación académica brilla en cantidad y en calidad, pero no hay puente para transferirla a la empresa.
–¿Cómo construirlo?
–Hay que plantearse dos cuestiones claves. La primera, que los resultados sean útiles para las empresas. No se puede investigar desconectado de la realidad, hay que pisar el mundo de la empresa, relacionarse con ella, para así aprender las tendencias del mercado. Y la segunda, que ese acercamiento sea para colaborar, para que los resultados de la investigación se puedan transferir. Se puede hacer con convenios de colaboración, pero también formando a doctores para luego contratarlos en la empresa.
–¿Ayudará la crisis a ese objetivo?
–Hace unas décadas, ambos ‘mundos’ estaban más cercanos, pero se han ido separando paulatinamente. Hubo un tiempo en que los grandes avances académicos los incorporaban las empresas y los productos llegaban al mercado muy rápidamente. Pero después de esa época dorada, las compañías crearon sus propios laboratorios e hicieron caso omiso de las investigaciones académicas. El resultado fue la desconexión. Ahora, debido a la situación de crisis, es más fácil que nunca reconectar. Las ideas tradicionales no bastan, y las empresas necesitan la ayuda del mundo académico.
–Pero, paralelamente, desciende el alumnado de informática.
–Se está reduciendo el número de estudiantes en ingenierías, y estamos analizando las causas, que van más allá del mundo de la informática. Se nota especialmente en el Bachillerato, que registra una caída importante en las ramas científicas. En parte, el contexto en el que vivimos –basta ver los programas televisivos de más audiencia y las ofertas de ocio– lleva las vocaciones en otra dirección. Hay un cambio de orientación de la sociedad, y empieza a ser preocupante.
–Sobre todo para el futuro laboral.
–Si hay discrepancias entre el porcentaje de titulados en determinadas carreras y la demanda real de puestos de trabajo en ese sector, se producirá un déficit profesional en unas ramas y un exceso en otras. Y quedarán servicios sin cubrir, mientras los titulados sobrantes tendrán que desempeñar otras profesiones o ir al paro.
–¿Se puede hacer algo para evitarlo?
–En las Tecnologías de la Información y la Comunicación la demanda profesional es muy importante, y el descenso de estudiantes es todavía pequeño. Pero hay que hacer un esfuerzo para atraer al alumnado a este tipo de profesiones. ¿Cómo? Informando mejor a la sociedad sobre el perfil de la ingeniería informática, de la que se tiene una imagen equivocada. Al profesional no se le ve como tal, sino como un friki que se pasa las 24 horas encerrado en un cuartucho y que trabaja sin cobrar.
–Menuda imagen para tiempos de crisis.
–En tiempos de crisis, la gente busca seguridad, lo que favorece la elección de titulaciones ligadas al funcionariado, para asegurarse un sueldo en vez de estar sometido a las leyes del mercado.
–¿Cómo convencer, entonces, al alumnado para que elija Ingeniería Informática?
–La informática es una herramienta transversal de gran utilidad social, fundamental para la vida cotidiana y tan importante como el agua, la electricidad o el coche. No tardaremos mucho en ver la Informática como asignatura obligatoria, primero en el Bachiller y luego en los niveles anteriores. Aprenderla es tan importante como saber leer y escribir.
–¿Y tan fácil?
–El lenguaje para manejar ordenadores (ventanas, menús, etcétera) es más sencillo de aprender que el lenguaje escrito. Es necesario que se ofrezca la posibilidad de utilizar este tipo de herramientas para garantizar las mismas oportunidades. Por eso se debería introducir como asignatura obligatoria ya en las primeras etapas de formación. Pero hace falta una decisión política, no es una cuestión técnica.
–¿Qué ha distinguido a este tercer CEDI de los anteriores?
–El aspecto clave que diferencia a este Congreso de los dos anteriores es que hemos apostado por algo absolutamente necesario como incrementar la transferencia de conocimiento del mundo académico al empresarial. Por eso los tres principales conferenciantes invitados provienen del mundo empresarial pero tienen buenos contactos con el académico. Hemos querido fomentar el puente entre esos dos mundos.